sábado, 4 de febrero de 2012

OPTIMISMO DESDE LA INFANCIA


Los más pequeños entienden que pensar de manera positiva les hace sentir mejor, aunque no saben cómo utilizar el optimismo para las situaciones negativas

Una de las mejores enseñanzas que los progenitores pueden transmitir a sus hijos es una actitud saludable frente a la vida, prepararles para tratar con las dificultades y desafíos que se les presenten de una manera provechosa. Uno de los caminos para lograrlo es ayudarles a ver el lado bueno de las cosas, un aspecto que no tiene por qué estar ligado a inocencia e ingenuidad.
Además, es recomendable hacerlo desde la infancia más temprana: una investigación sobre este tema revela que los niños entienden que pensar de manera positiva les hace sentirse mejor.
"El pensamiento positivo como enfoque está relacionado con ampliar la lente con la que interpretamos el mundo", define Silvia Adriasola, experta en psicología positiva aplicada al "coaching". Se trata de no centrarse "solo en lo doloroso, en la adversidad , el contratiempo o la carencia, sino en ser capaces de abarcar también aquello que sí que funciona, en aquello que es valioso y que está presente en las oportunidades y aprendizajes que conlleva la experiencia", añade. Sin embargo, según la especialista, la tendencia natural del individuo es centrarse en lo negativo y en las amenazas que ello supone.

Herramientas para desarrollar el optimismo

  1. Aumentando la autoestima y la seguridad en uno mismo.
  2. Siendo nosotros optimistas: " los niños aprenden por imitación, repiten respuestas y así construyen, poco a poco, su modelo de funcionamiento". El niño aprende no solo de lo que oye, sino de las conclusiones que saca de observar el comportamiento de quienes le rodean.
  3. Enseñar optimismo a un niño es instruirle a conocerse a sí mismo, a que desarrolle una postura activa y en su mundo, que elabore su propio punto de vista, que sepa discriminar los sucesos y su propio comportamiento en ellos
  4. Compartir los pensamientos positivos con los hijos, reformular sus frases 'negativas' para que puedan descubrir la parte beneficiosa, contar historias parecidas de superación de dificultades o usar elementos gráficos para inspirar (vídeos, cuentos, historias...)
  5. El humor es otro buen recurso para potenciar el optimismo.
ARTÍCULO: NÚRIA LLAVINA RUBIO, para leerlo completo: http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2012/01/30/206423.php

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